14.3.10

UN RETRATO PROBABLE DE SENEOR Y ABRABANEL.

Guía de Arte y Judaísmo para turistas mochileros israelíes de paso por España.

"La predicación de San Félix a las Mujeres de Gerona". Juan de Borgoña. 1520.

Mi querido amigo. Ya que estás de visita en nuestro país, y se supone que esto es el paraíso de la Edad de Oro de los Judíos, imagino que querrás acercarte un poco a la cultura. Sería terrible que entre tus fotos sólo hubiera imágenes de todas esas cosas que pasan antes y después de la sangría, o de comida que si te viera tu abuelo, te iba a decir algo feo. Pero como israelí, supongo que querrás ir al grano a ver algo concreto que, a ser posible, no esté en las guías turísticas. Y además, sea barato. Te he elegido una ruta, muy rápida, en la que se mezcla todo: el Arte, la Expulsión, Seneor, Abrabanel, la Inquisición y el Sionismo. Espero que te distraiga. Aunque te aviso de que esto sólo es un juego, un ejercicio, sin absolutamente ningún valor histórico. Y con todos los respetos, sin la más mínima intención de ser riguroso. Es el riesgo que se corre al salirse de las rutas turísticas. En un país donde, no lo olvides, el primer caso documentado de “timo a un turista” es de finales del XVII. A un inglés unos gitanos le vendieron los derechos de propiedad de la Giralda de Sevilla. Imagínate la cara del pobre diablo cuando fue a pedir al Obispo que desalojara la catedral que ahora eso era suyo. Ahora que estás avisado de los riesgos, vamos a Gerona. En un región del noreste que se llama Cataluña que es muy particular. Pero que sobre todo, se destaca por no tener “nada que ver” con esa Sevilla del Sur. Ya sabes, el clásico caso de diferencias provincianas que no falta en ningún país.



Calle de la Judería de Gerona.
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Gerona te sonará por Najmánides. Si por casualidad guardas kashrut, llévate comida en la tartera porque no hay un solo establecimiento kosher en toda la provincia, ni viven judíos en la zona desde mucho antes de la Expulsión. De hecho, el buen Najmánides terminó exiliado en Israel. Pero si lo de la kashrut como que te da lo mismo, te puedes ir a comer a algunos de los restaurantes de la zona que se llaman “De la Judería”, “De la Sinagoga” o algo por el estilo. No te preocupes, ahí no hay nada kosher ni por casualidad. Y entre sus platos puedes disfrutar de delicias de “sabor judío” como un hamin con cerdo. Una expresión culinaria de la misma visión que se tiene por aquí de lo “judío”. Además son restaurantes para turistas, bastante caros, y te puedes encontrar con un judío americano haciendo el número. Como esa señora que en Toledo se quejó de que en la carta a las “beans” las llamaran “judías” y quería poner una reclamación por difamación. Imagínate al pobre camarero: “¿Y yo que sé porque se llaman judías y no “beans”? Así que mejor vamos a la catedral, que es donde está el Museo de Arte.
Por el camino me gustaría recordarte que Girona tiene una muy especial y olvidada relación con la venerable institución de la Santa Inquisición. De hecho el Edicto de Expulsión de 1492 son en realidad tres edictos. Uno para Castilla que lleva el “toque” de la reina Isabel, otro para Aragón que lleva el “toque” del rey Fernando. Y un olvidado tercer decreto firmado por Torquemada para el obispado de Gerona (20/03/1492). Es el primero de hecho y su texto sirve de redacción para los otros dos. Con una prosa desapasionada, casi judicial, Torquemada expone el caso de forma técnica y ordenada. Primero los antecedentes, después las conclusiones y por último las medidas: la Expulsión. Firma como un burócrata; otro burócrata firma por él: “Por mandato de su Reverenda Paternidad, Johanes de Revenga”. Sin embargo, en uno de los cuadros de su Museo de Arte pueden estar retratados nada más y nada menos que Seneor y Abrabanel, las dos grandes figuras judías asociadas con aquel evento de la Expulsión y los grandes asociados con sus mitos. Por si no lo recuerdas, Seneor fue el rabino “que se quedó” y Abrabanel “el que se fue”. Lo interesante del cuadro es que en una de las esquinas nos muestra, juntos, a un “judío de gorra” y un “judío de turbante”.


A la izquierda, con sombrero, Abraham Seneor, al que se suele llamar Rabino Mayor de Castilla pero que en realidad tenía el cargo de Juez Mayor de Castilla para los asuntos judíos. Un rabino del que no se conservan los materiales normalmente asociados con la actividad de un rabino. Ni obras, ni comentarios a la Torah, ni sermones, ni decisiones a consultas sobre la halajá (Ley Judía). Sólo la contabilidad en la recaudación de los impuestos especiales de la Corona a los judíos para contribuir a los gastos de la Guerra de Granada. Y pleitos. Como uno muy curioso que se presentó en Valladolid el 9 de julio de 1485. El expediente dice: “Iniciativa a petición de Abraham Troncas, judío, vecino de Segovia, en protesta contra Abraham Seneor y otros judíos, que a pesar de la carta de seguro que tenía le dieron de palos”. Bajo el sombrero se puede ver como le sobresale la kipá, el sóleo que le cubre la cabeza. No lleva la rodela roja en el lado izquierdo de la ropa que indica que es judío (los musulmanes en Castilla tenían que llevar una media luna azul turquesa cosida en el lado derecho). En su lugar, ha sido representado con un enorme mandil rojo que no deja lugar a dudas de que nos encontramos ante un judío y no podamos confundirlo con un cristiano. Si este no es su retrato, el reflejo de los archivos es el del equivalente judío en aquella época del cura con dos mujeres o el obispo con seis hijos. A su derecha, Isaac Abrabanel, también judío y en este momento “compañero laboral” de Seneor al servicio de la Corona de Castilla. Quizás uno de los hombres más inteligentes y dotados del siglo XV. Su vestuario es “sefardí” y te recordará a Ovadia Yosef. El patrón se ha mantenido tradicionalmente y hoy es similar al traje oficial del cargo de Gran Rabino Sefardí de Israel. Es el vestuario de un hombre religioso, pero de acuerdo a la etiqueta del mundo árabe. Esa banda amarilla en el turbante es la forma en que en la legislación islámica el judío debía indicar su condición de no-musulmán. Ahora ha sido cambiada por los colores de la bandera de Israel, pero según el mismo principio de “etiqueta para turbantes”. Por qué se retrata a alguien en Castilla con la etiqueta de vestuario de Al-Andalus en una época en la que no existen ni una, ni otra, es una buena pregunta. Abrabanel era un hombre religioso y al mismo tiempo un hombre excepcionalmente dotado. Digamos que en la forma en que procesaba la información se adelantó cuatro siglos a la Biblioteconomía. Lo que es interesante para apreciar su capacidad en términos prácticos, que es por lo que entró al servicio de la Corona. Dice la leyenda que Abrabanel le ofreció dinero a Fernando porque les dejara en paz y revocara el Edicto. Que diera marcha atrás y no los echara. Que era una tontería y que ellos les iban a seguir ayudando porque no tenían además a dónde ir. Y era un hombre de Torah, la Torah le obliga a ser fiel a la nación y al rey conforme al precepto de que incluso en las peores condiciones la ley de una nación es el único seguro contra la anarquía. Aunque le costó muy caro.


Tres meses después de la toma de Granada, y en la Alhambra misma, los Reyes les comunican a Seneor y Abrabanel que están despedidos. No era nada personal: gracias por los buenos servicios prestados al permitirnos organizar un ejército de más 50.000 hombres con uno de los mayores trenes de artillería construidos hasta el momento. Pero adiós. O se convierten, o se marchan. En agosto de 1492, Abrabanel no tenía ni idea de que iba a ser el protagonista de algunas teorías conspirativas sobre el “oculto poder de los judíos”, ni que iba a ser tenido en cuenta para estudiar las variables financieras de los judíos en el XVI cuando precisamente han desaparecido en favor de la Banca Moderna que resulta complicado llamar cristiana, pero que es no-judía. Los “cobradores reales” (prestamistas) judíos no llegan al 15% en aquel momento mientras que la Banca de San Jorge de Génova se convierte en el primer acreedor privado de la Corona de España hasta bien entrado el siglo XVII. Cuando se señala a un judío en el siglo XV, el III o el XXI se suele olvidar mencionar a los cuatrocientos de su alrededor que no son judíos y hacen lo mismo. Pero eso ya te suena. En 1492, a Abrabanel sólo le quedaba la opción de marcharse a Italia precisamente por los servicios prestados a la Corona. En Turquía, la familia Amon estaba ya al servicio del Sultán Bayaceto. Antes, habían estado al servicio de los Nazaríes de Granada; los derrotados en la guerra en la que ellos trabajaban para el otro bando. Las “cosas” que aquel ejército moderno hizo en la ciudad, contra musulmanes y contra judíos, no convertían a Abrabanel ni a Seneor en grandes amigos de Turquía. Aunque sólo trabajaran en las oficinas de intendencia y se limitaran a no robar y mantener las cuentas claras. Más tarde sus descendientes mantendrían contactos epistolares entre ellos. Pero en aquel momento digamos que las cosas estaban calientes. En Tetuán y otras plazas del Norte de África fueron a parar muchos de esos judíos que de acuerdo a la Historia “no existían en Granada” (un reino musulmán del Sur). Judíos que a su vez estaban en lucha contra los yemeníes que ya llevaban en la zona más de 800 años. Pero hicieron causa común para pedirle a los sultanes que echara a los judíos que venían de Castilla. ¿Te suena? Como hoy. Abrabanel se puso al frente de aquella comunidad judía que salió rumbo a Italia unida por el infortunio. Baste un detalle de su unidad. Abrabanel la denominó la de Todos los Hebreos de Hispania. A los pocos años se divide en tres: una aragonesa, una castellana y otra catalana. Cada una con su propio cementerio, sinagoga y rabino. Y su propio conflicto con la Comunidad judía italiana más cercana. Pero al mismo tiempo todos los judíos eran igualmente acusados de haber matado al Papa, de estar propagando la peste que se declaró en Italia y de introducir una pandemia sexual, la sífilis: el “SIDA del siglo XVI”. Abrabanel murió en Padua, entre los suyos, hombres de Torah, rabinos en sus discusiones de rabinos. Los franceses removieron los huesos de su tumba, por judío y por castellano y nadie sabe dónde están.

Centro de Estudios Abraham Seneor. Segovia.
En cuanto a Seneor, por supuesto que se convirtió. Con él su yerno (también rabino, imaginamos que de la misma yeshiva, escuela rabínica) y se les abrieron las puertas de todo lo que antes les había sido negado por ser judíos. Se transformaron en los Coronel de Segovia, una familia fuerte en las ciudades, el nuevo poder que surgió de todo aquello. Los reyes y las ciudades hacían frente común contra los nobles y es más fácil seguirle el rastro a Seneor con su nuevo nombre en los libros de historia. Deja a su paso un reguero de pleitos por la adquisición de las casas de los que se han marchado, en el cobro de las deudas personales a los judíos que pasan directa a ser deudas hacia la Corona en ausencia de los judíos y cosas de ese estilo que se pueden adquirir en obras depositadas en las vitrinas del centro de estudios que lleva su nombre en Segovia, edificado sobre su antigua casa. Los Coronel tuvieron problemas con la Inquisición, como todo el mundo. Porque el hecho de que fuera un tribunal en el que podías acusar a alguien en secreto, convertía la institución en un aliado a tener en cuenta en los conflictos personales. Si me quiero librar de ti lo único que tengo que decir es que he visto que dentro de tu casa haces cosas de moro o de judío. Como lavarte, perfumarte, cambiarte de ropa y freír con aceite de oliva. La Inquisición se ocupa del resto. También había quien hacía cosas de verdad de judíos en secreto; encender las velas del sábado y descansar el sábado, alimentarte de acuerdo a las leyes dietéticas de la kashrut, etc, etc. Esos son los que terminan en la hoguera por herejes: al haberse bautizado son cristianos, de manera que están pervirtiendo el cristianismo. Los huesos de Seneor deben estar por alguna parte en alguna de las iglesias de la maravillosa y singular ciudad de Segovia. Y su figura, más que un recordatorio de la presencia floreciente de los judíos en Castilla, es un recordatorio de la prudencia que uno ha de tener a la hora de juzgar una religión por sus creyentes. En su caso, tanto el Judaísmo como el Cristianismo.



Pero; ¿y si no fueran ellos? ¿Y si en realidad ese cuadro corresponde a otra cosa? Es una posibilidad, ya te he avisado. Si nos fijamos en la figura a su izquierda, veremos que lleva una prenda en la mano que parece un talit con líneas negras (sólo se hacen azules desde tiempos modernos). Es cierto que no se le ven las borlas (los tzit-tzit) y no resulta concluyente para determinar que ese grupo pintado en el fondo es un grupo de judíos. Pero al menor este cuadro sirve como evidencia material del nacimiento de la idea de las Tres Culturas, que es una visión muy popular aquí. Las Tres Culturas se “fusionan” en una nueva entidad espiritual llamada “lo español” que como Civilización no puede ser entendida sólo en los límites de sus expresiones religiosas, el Cristianismo, sino que va más allá. Esa idea tan moderna de las Tres Culturas de lo Español era precisamente una idea artística que se ve reflejada no sólo en esta obra, sino en una buena parte del arte español de principios del siglo XVI. Oficialmente el cuadro representa el momento en el que San Felix, San Feliu, predica a las mujeres de Gerona. O sea, el pintor Juan de Borgoña recrea un acontecimiento que sucedió mil cuatrocientos años antes, pero dibuja sus rostros y sus vestuarios a partir de los modelos de su propio época. Félix era compañero de Cucufate (San Cugat) y fueron asesinados por sus creencias en una persecución de los romanos (o algo así). Los dos son los patrones, lo padres espirituales de Cataluña. Pero si no supiéramos nada de Felix y Cucufate, el cuadro se asemeja de pronto al retrato de una práctica que ya antes de la Expulsión tenía más de un siglo: la predicación en la sinagoga de un cura en la festividad de Pesaj. A la que todos los judíos estaban obligados a acudir y escuchar. Los hombres y las mujeres están separados y las caras no son, precisamente, de éxtasis, sino de aburrimiento. Juan de Borgoña era pintor del Gran Triculturista, el Cardenal Cisneros, inventor de un estilo arquitectónico que pretende ser una fusión entre lo gótico y la fantasía orientalista árabe que nadie imitó. Y creador de una fastuosa edición de la Biblia que nadie utilizó, la Políglota Complutense. Curiosamente la primera en la que se crean tipos de imprenta hebreos y araméos. Pero que tampoco fueron imitados. En algunos de los paneles de Juan de Borgoña vemos a Cisneros, con su armadura, al frente de sus tropas en el intento de conquista de plazas del Norte de África. En algunas de aquellas razzias, los judíos escapados de España que se encontraban eran cogidos como esclavos, bautizados para poder ingresar en el país legalmente, y luego vendidos como esclavos. O mantenidos como prisioneros hasta que las familias pagaran el rescate. Su antecesor en el cargo habían sido Deza, y Torquemada, el viejo funcionario. Torquemada no trabajó con Juan de Borgoña sino con Pedro Berruguete. Digamos que Torquemada y Cisneros, totalmente al margen (insisto en eso) de sus creencias religiosas, tenían unos gustos muy parecidos y encargaban a sus pintores cosas muy similares. Especialmente todo lo que recordara a episodios de los dominicos, la orden fundadora de la Inquisición y los episodios de su historia (aunque Cisneros era Franciscano).


Crucemos un instante la frontera de Aragón para viajar a Ávila, hasta la “casa privada” que Torquemada se construyó pacientemente con su sueldo de funcionario público y en el que esperaba pasar sus últimos días: el Convento de Santo Tomás. El estilo de todo el edificio es gótico, o sea, dos o tres siglos anterior a la “moda” en la construcción que se lleva a cabo en toda Europa, incluida España. Berruguete trabajó en la decoración. Pintó los cuadros con los que el viejo inquisidor quería ver acompañadas sus horas de meditación y rezo. Quema pública de personas, de libros, asesinatos, torturas. Realmente tenebroso. Y casi todo, corresponde de forma directa o indirecta a episodios de la historia de la Inquisición. Y la “conversión de judíos” era un asunto tan importante como el infame asesinato de Pedro de Arbúes en Zaragoza, la quema de libros de los Albingenses o la quema de personas vivas. Lo curioso es que tanto Berruguete como Juan de Borgoña pintan “parecido” para Torquemada y Cisneros, aunque no se conozcan y haya 30 años de diferencia. El “gusto” que predomina sobre todo en Gerona es el del viejo Torquemada. De ahí que parezca lógico o plausible que se introdujera en un lateral un detalle concerniente con la Expulsión de los Judíos, otro de sus grandes hitos. ¿Y cómo no incluir a sus personajes más famosos, Seneor y Abrabanel? Por supuesto, que es pura especulación. Pero lo cierto es que salvo pequeñas excepciones justificadas por hechos de armas, no hay interés en reflejar “lo árabe” en la pintura de finales del XV y la primera mitad del XVI, pero hay una verdadera obsesión por plasmar “lo judío”. Una impronta que sobrevive hasta nuestros días en la lectura del pasado y, por extensión, la del presente de las Tres Culturas. Que más bien es en la práctica la misma visión de España que se fraguó en ese momento, en el siglo XVI a la que se añade un especie de fantasía orientalista árabe con la que suplir la ignorancia y la manipulación de lo árabe. Y una reacción histérica ante el “elemento judío” que es uno de los ingredientes básicos de la esquizofrenia histórica nacional y del romanticismo académico americano. La aproximación a la historia de los judíos de España es un debate entre católicos y protestantes en la que, en la práctica, los judíos no tienen mucho que ver. Los historiadores católicos recuerdan inevitablemente a los “buenos chicos”, los que se pasaron de bando. La gentuza como Seneor, pero también los sinceros como Hernando de Santa Fe, etc, etc. Los protestantes, convierten de pronto a los judíos en una especie de “hermanos perseguidos por la intolerancia” en la que el interés real por los judíos es entre poco y ninguno. Y en la que la histeria se proyecta sobre todo en los “anusim”, los “judíos secretos”. En los dos casos, esta pretende ser además una aproximación “científica” y se buscan “evidencias materiales” judías y formas artísticas que simple y llanamente no van a poder encontrarse. No hay un “gótico” ni un “románico” judío. La arquitectura es funcional. Es como buscar restos de pájaros en el fondo del mar. Aunque hay una ruta turística muy interesante que te puede llevar por los edificios “judíos” que quedan por toda España.

Auto de Fe. Pedro Berruguete.

Si tienes interés en el tema de los judíos de España, la verdad es que has perdido el tiempo. O has venido al lugar equivocado para eso. En Israel, por ejemplo, las universidades de Tel Aviv y Haifa tienen unos fantásticos departamentos de literatura donde se estudian las poesías hebreas, castellanas y árabes de Al-Andalus y de los judíos, los cristianos y los árabes de todo el Mediterráneo. Pero si te apetece viajar, puedes ir a Harvard o a Princeton, donde los catedráticos además son españoles. Pero tranquilo, escriben en inglés y cada vez parecen más distanciados de un sistema educativo que se consume en España desde dentro y en el que la falta de perspectiva no es un proceso relacionado con los “estudios orientales”, sino que en esos mismos estudios se deja sentir los efectos de un proceso mucho más amplio de decadencia.

Una de las características de aquellos grandes pensadores y poetas hispano-hebreos que te serán familiares por los nombres de las calles y los institutos es el sionismo. Ya eran sionistas. Esto es: el deseo de establecerse en la Tierra de Israel como tierra de pertenencia. Y ese fue el destino de una buena puerta de esa minoría de exiliados, porque la mayoría, se quedó y se convirtió. Los cantos a Sión de Yehuda Halevi podrían servir como textos de las Cartas al Director de las publicaciones que en este país ya hace bastante tiempo han proyectado el antisemitismo en el anti-israelismo. Ya nadie dice lo de “tengo un amigo judío”. Ahora la etiqueta ha cambiado a “una cosa son los judíos, y otra distinta el Estado de Israel y el “sionismo”. Pero no pienses en “sionismo” en términos de organizaciones como Ha-Shomer ha-Tza'ir. No va por ahí. Para poder establecer un diálogo sobre un mismo tema, empieza por preguntar qué es el sionismo. Qué se supone que significa esa palabra y hasta que punto no puede ser perfectamente sustituida por lo que sus abuelos llamaban “el gobierno secreto”. Ten cuidado estos días porque ahora los israelíes tenéis fama de espías. Y como te dejes el pasaporte en alguna parte, llamarán a los artificieros.

Habrá más antisemitismo vestido de anti-israelismo en España en los próximos meses y tal vez años. Tranquilo. Deja a los árabes en paz. No tienen nada que ver. En realidad nadie tiene que ver por sus creencias o su origen en este proceso. No hay una mano oculta por ninguna parte. Ni un conjunto de conspiradores que se reúnen a altas horas de la madrugada para decidir que “van a por los judíos”. Aquí, como en todas partes, la gente vive su vida y el 99% del tiempo le importan lo mismo los judíos que sus vecinos: nada. Y cuando hablan mal de Israel y creen que si se quitara “eso” de “ahí” las cosas irían “mejor” lo hacen sinceramente desde la libertad de opinar lo que a uno le de la gana. Aunque alguna de esas opiniones sean una estupidez y sirvan más de reflejo de las propias limitaciones que lo que se supone que se está definiendo. Es parte de un proceso natural. El antisemitismo ha sido la herramienta política más eficaz de la historia. De hecho, es a la política lo que la patada en los testículos a la lucha: no es elegante, pero siempre funciona. La ventaja del anti –israelismo a la española es que como en toda buena esquizofrenia, funciona mejor cuanto menor contacto tiene con la realidad. O sea, cuanto menos judíos en el país, mejor. Se deja más espacio a la imaginación. Que España sea el país más anti-israelí de Europa y que sea, al mismo tiempo, el que peores perspectivas políticas, sociales y económicas tiene de toda la Zona Euro de cara a los próximos años es, de nuevo, parte de un proceso más amplio en el que los judíos no tienen nada que ver. Aunque si preguntas a cualquiera en la calle si cree que los intereses judíos han tenido algo que ver en la crisis económica actual, se te pondrán los pelos de punta al comprobar la rapidez con la que se responde “sí”. Sin que posiblemente sepa explicar por qué. Y aunque tú seas posiblemente el primer y único judío que verá en su vida. Y como buen turista israelí que se mete por otras rutas, no es precisamente el dinero lo que te sobra.

Cuando vayas a un bar a disfrutar de las delicias locales (visto que con lo de la Kashrut contigo no aplica) tómatelo con tranquilidad. En la barra los expertos en Oriente Medio hoy se hacen la competencia con los entrenadores del Madrid entre cerveza y cerveza. No te ofendas, ni te lo tomes en serio. No están hablando de tu país, sino de otra cosa, de sus propios sueños en tiempos de pesadilla. Aquí las cosas se ven de otra manera. Pero siempre nos queda Internet.

Por Internet puedes seguir la evolución de los juicios por ese grupo de soldados a los que se les va a caer el pelo con carácter ejemplar por hechos probados en Gaza. Uno, el que cogió una tarjeta de crédito del bolso de una mujer. La ha devuelto, pero no es suficiente y se pide una pena de cárcel. Lo del caso probado de los de la Golani que usaron un niño como escudo humano pasa por la cárcel seguro. No te inquietes. Al fin y al cabo llegas a un país donde se omite de los informativos lo concerniente a las comisiones parlamentarias británicas y alemanas que llevan el caso de los alemanes y británicos que compraron casas en terrenos ilegales que ellos creían legales. ¿Te acuerdas de aquel inglés al que le vendieron la Giralda? A sus bisnietos les han vendido casas en terrenos que sólo por la corrupción de las administraciones locales se permitieron construir y han sido, o serán, derribadas sin indemnización. Hay jubilados que lo han perdido todo. Pero en los medios de comunicación donde todo el mundo se ríe del Presidente, se suele omitir esa referencia directa entre España y corrupción a lo República Bananera. En cuanto al Ejército, estás en un país que tiene destacadas tropas en Afghanistán, contra los talibanes. Pero no sólo eso, si no que el volumen de sus fuerzas lo componen soldados que vienen de fuera del país y que sirven en el Ejército español a cambio de la nacionalidad. Su composición es difícil de determinar, es cierto, porque la censura militar no sólo no permite la grabación de ninguna imagen, sino que disimula el número y causa de sus muertos. Los heridos y mutilados no van delante cuando forma la unidad para recibir condecoraciones. Se les lleva a una sala aparte para que con sus mutilaciones no manchen la foto. Es un país distinto. Muy peculiar. Pero lleno de buenas cosas. Con mucho arte y muy buena gente. De eso no te quepa la menor duda. Si no sacas el tema, seguramente nadie te dirá nada. Si lo sacas y te miran raro, pide otra sangría. Espero que hayas disfrutado de esta breve inmersión en nuestro pasado y que el característico buen tiempo de España acompañe tu estancia.



Manifestación por damnificados por la demolición de casas ilegales en España que ellos compraron creyendo que eran legales. Más información.


Al fin y al cabo este no deja de ser un lugar como cualquier otro donde elegir entre el turbante y la gorra.

8 comentarios:

Terzio dijo...

Gracias por avisarme; me gusta leerte (y no me gustaría perderte). No sé si una especie de espíritu bloggero nos concuerda, pero estaba a punto de publicar un articulete de esos míos, filo-contra-israelí...o no sé cómo llamarlos. Tú me entiendes.

Decía que me gusta leerte, pero a veces me pierdo, algunos detalles que das sobreentendidos y que no capto. La hipótesis sobre los retratos de Abrabanel y Seneor es muy interesante; ¿está contrastada en algún documento, por algún especialista, o es simple conjetura? En todos esos cuadros se pueden encontrar retratos de contemporáneos, como en los frescos de los renacentistas italianos que inspiran formalmente (más o menos) a nuestros pintores del XV-XVI. Sería un buen tema para una tesis rastrear todas las representaciones de hebreos-judios en la pintura del renacimiento español, porque suelen ser las últimas con cierto valor documental (ajuar, vestuario, tipos y otros detalles); los pintores de la siguiente generación dejan ya de representar esos temas, con esos particulares.

No he resistido la tentación de entrar en el album de fotos: ¿hay alguna tuya??? .

1 saludo

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MBA dijo...

No hay absolutamente nada que contraste lo de los retratos. En ese sentido es pura especulación. Llevo casi seis meses con la nariz metida en el periodo 1450/1515 y estoy encontrando muchas cosas como esa. La primera referencia oficial a Juan de Borgoña es un justificante de pago por trabajos en la Catedral de Toledo en 1494, dos años posterior a la Expulsión. Es plausible, pero imposible de probar, que al menos conociera a Seneor. Hay un detalle en la manga de Félix curioso y nada italiano: el encaje de la manga. Es una estrella de 12 puntas. Que se obtiene de superponer dos estrellas de David o, todavía más raro, es un elemento común en ciertos trazados arquitectónicos y decorativos islámicos. Lo que me lleva a pensar que sigue hablando de judíos es la representación de un muro a medio derruir a su espalda. Y el interior de lo que parece la Iglesia es como se empieza a representar en Italia el "Templo ideal" (échale un ojo a la Escuela de Atenas de Rafael de la que es más o menos contemporáneo). Lo gracioso de ese detalle de la manga es que es a su vez la base del trazado de la Ciudad Perfecta de Scamozzi (Idea della Architettura Universale, Venezia, 1615).¿A dónde quiero llegar? Que si el buen don Marcelino
hablaba de los heterodoxos españoles, se le puede responder que para ser heterodoxos, las doctrinas y la imagenería es ortodoxamente heterodoxa. Hay tres niveles de representaciones judías. El simbólico/cristiano, que es el que está perfectamente documentado; el código cuando una representación de la iglesia alude a "algo" con los judíos, que por lo general no es peyorativo. Hay un segundo nivel al que pertenecerían estas cosas, los de las esquinas de los cuadros que está por todas partes, pero apenas documentado. Y un tercer que es el de los judíos inventados, que se inicia precisamente con la Bayern y los orígenes de la "arqueología española". Me temo que el considerado primer "vestigio" arqueológico de presencia judía en España puede ser una falsificación. Pero eso para la próxima. Sólo son juegos para mochileros fuera de ruta. Nada más.

Terzio dijo...

Ese templo idealizado de las perspectivas del Quattrocento existe construído en planta, en el cortile interior de San Pietro in Montorio, una de las iglesias romanas vinculadas al patrimonio español en Roma. Fue una donación (ex voto?) de los Reyes Católicos, dedicado a San Pedro, en el lugar de su martirio, en la colina del Gianícolo--> lee aquí; seguro que te resultará muy sugestivo, porque es de 1492, una fecha de las que marcan definitivamete la Historia.

Cuando son cristianos, esos templos con planta centrada-circular, suelen derivar/inspirarse en la edícula del Santo Sepulcro de Jerusalén (la conoces?), una construcción original del ca. 326, de cuando Constantino, que sirvió luego de modelo para otras iglesias etc.

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MBA dijo...

No se a quien le da la razón, pero hay un "flujo de ideas" que parte de aquí y va a Italia, y no al revés. Quien o por qué las llevara, no se si quiera si tiene demasiada importancia. Queda impreso con el avance de las tropas españolas y la "hispanización" del Vaticano. Pero es un ejemplo perfecto de los "niveles" de representación de lo judío. Mira que curioso es. A partir de la Expulsión/Contrarreforma/Renacimiento llámalo como quieras las iglesias pasan claramente a ese primer nivel simbólico. Como "herederas" del Templo se semejan a la imagen ideal del Templo. Que creo que es más complejo que el Cenáculo de constantino porque antes tienes al amigo Sayfula conquistando Jerusalén y no siendo muy amable precisamente con los bizantinos en particular. Eso está muy bien documentado. El segundo nivel es el reflejo que la arquitectura real judía que está, precisamente en España en el XV y el XVI detallado mejor que en ninguna parte. Se toman como modelos lo más "realistas" posibles sinagogas conocidas para ilustrar episodios evangelicos. Es ahí dónde tienes las representaciones judías de la época con diferentes acabados de detalle; las sinagogas grandes y las pequeñas que no vas a encontrar por ninguna parte con la arqueología. Así de memoria tienes en Valencia un anónimo de 1450 con una presentación de jesús que es sorprendente en el nivel de detalle y precisión de los elementos de la sinagoga. En el Metropolitan hay un jesus entre los doctores, también anónimo del siglo XV con un vestuario muy detallado. Hay una litografía en Amsterdam... A medida que entramos en el XV y el XVI las representaciones son cada vez menos "fieles" porque el contacto con judíos y sinagogas reales es más difuso. En los países protestantes, dónde se impone la iconoclastia la iconografía encuentra refugio en los grabados. Y las representaciones no son de ninguno de los dos niveles, ni simbólico (iglesia heredera de israel) ni de "ambiente" (las sinagogas reales sirven para crear escenarios "realistas" de la representacion de la vida de jesus) sino que se se hacen simple y llanamente grotescas. Pero es ahí donde en el XVIII surge el tercer nivel, el de los "judíos inventados" en el que con la Reforma religiosa (similar a la protestante en métodos y objetivos) aparece una "arquitectura judía" que empieza representando las sinagogas como templos griegos clásicos. Y luego en los Estados Unidos, en el Norte, se convierte en un montón de edificios orientalizantes de fantasía que se inspiran en edificaciones islámicas españolas. Hoy en Israel ha vuelto el criterio original (lo funcional) mientras que fuera de Israel se sigue avanzando en ese "estilo propio" del que el mejor exponente hasta la fecha es, como lo oyes, el Guggenheim de Bilbao.

Terzio dijo...

No tengo el disgusto de haber estado en el Guggenheim de Bilbao. De los demás, difiero: Las influencias y dependencias no son de "vaiven", sino que - entiendo yo - son más de orden "circular"; es decir, están en movimiento y se van transmitiendo a la vez que van remodelándose y evolucionando desde ciertos prototipos más o menos referenciales.

El Vaticano nunca se ha "hispanizado", ni siquiera en tiempo de los dos Papas Borgia, al contrario: Es de allí desde donde venían aquí las influencias artísticas y humanísticas (aunque en el caso de Calixto III, su "obsesión" por la "cruzada contra el turco" tenía evidente sabor de reconquista a la española, con un ánimo que se desconocía en Italia).

Otra variante sobre lo mismo: Un siglo y pico después de lo que cuentas, los arquitectos de Felipe II (Herra y sus colaboradores) trazan los planos de El Escorial teniendo en cuenta las proporciones y medidas bíblicas del Templo de Salomón.

Y otra cosa: En absoluto son lo mismo ni equiparables ni interdependientes expulsión/contra-reforma/renacimiento.

MBA dijo...

Al final me chafas la siguiente entrega que me ves por dónde voy... Con lo del Guggenheim no seas así: es un gran espacio. Excepcional. Y si nos podemos bíblicos, Frank Ghery tendría más de aquellos hombres de "sabiduría de corazón" que Sir. Norman Foster, que podría ser perfectamente el constructor de la Torre de Babel.

Totalmente de acuerdo en lo circular de la influencias. Decía Mailer en "Los desnudos y los muertos" que hay un extraño proceso por el que el vencedor adquiere las formas del vencido, que en estos casos no es tampoco una excepción. Las "transferencias culturales" se dan con mayor fuerza en momento de conflicto que en momentos de paz.

Ahora vamos rápido con lo otro. Te mezclo a propósito expulsión/renacimiento/contrareforma a sabiendas de que son categorías diferentes. Hay una forma de "verlo" que es la tradicional en la que en realidad el Barroco es consecuencia del Renacimiento y la Expulsión una decisión política/religiosa/llamalo X lateral. Pero es una clasificación que atiende sólo a una perspectiva cuando el asunto, el encadenamiento y evolución circular de ideas en esos 4 siglos (XIII - XVII) puede catalogarse desde otra perspectiva. Cuando te hablo de "hispanización" no me refiero ni a la dinámica interna del Vaticano, que desconozco, ni si quiera a las carta del Papa en castellano al Gran Capitán en la que viene a decir en castellano moderno "niño, vente para acá y échame una mano que me van a romper la cabeza". Me refiero precisamente al proceso de lo que tu llamas "colaboradores de Herrera" que no es otra que el impulso jesuita por llegar a una visión "correcta" e "históricamente verosímil" del Templo para cumplir con no recuerdo que acuerdo de la Contrarreforma en la que las representaciones tienen que ser "fieles" o, al menos, no llevar al observador a engaños. El más importante de aquellos investigadores es Villalpando, personaje curioso donde los haya. Pero toma como punto de partida los dibujos de Maimónides, siglo XII.Cuando hablo de hispanización no me refiero a la institución y los mecanismos (que de eso sabes más que yo) sino de una serie de ideas y códigos con traducción artística que desembarcan en Italia y regresan a España de nuevo como italianos. A partir de este momento hay además una ruptura total e inevitable entre las expresiones artísticas del Norte y el Sur de Europa. Aunque suena una paradoja, el mundo sefardí, casi totalmente sumido entre comunidades musulmanes, es artísticamente más coherente consigo mismo que el mundo askenaz que se rodea de pronto de un mundo, el de la Reforma, que mezcla en lo artístico la paella con el ketchup. pero eso de verdad que en la próxima entrega.

Terzio dijo...

Bueno, no tengo especial conocimiento del tema de las formas del mundo judaico, pero sin duda el judaísmo fue influenciado en cada momento por la cultura dominante de la época. Por ejemplo, las ocho columnas llamadas "salomónicas" de la antigua pérgola de la Basílica de San Pedro que Bernini colocó en los nichos de las cuantro sacella de los machones de la cúpula (las capillas de las reliquias de Stª Cruz, Lanza, Verónica y S.Andrés) y que serían - como mantiene la tradición - originales procedentes del 2º Templo, son columnas helenísticas, con tipología característica del período helenístico. Y pongo este ejemplo por ser el Templo el mayor referente tocante al arte-arquitectura judáicos.

En ese sentido, pienso, las edificaciones de culto (sinagogas) se han formalizado según las épocas-estilos-enclaves; las sinagogas antiguas de la Europa oriental tienen (tendrían) todo el encanto tardo-gótico del XV y el XVI; y la sinagoga de Roma la impronta neo-historicista-modernista y art-nouveau, según el gusto-tendencias del XIX-XX. Sin embargo, en uno todo caso la identidad configurativa de lo judaico es lo que les presta a los edificios inconfundible formalidad estético-simbólica, con una variedad formal mucho más rica que la repetitiva y obsesiva del arte islámico, por ejemplo.

Y perdona por expresarme sobre un tema en el que tú eres el experto y yo apenas un opinante ocasional.

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MBA dijo...

¿experto? para nada. Y de hecho, bastante orgullo de no serlo. A ver si soy capaz de compartir el enfoque: todo el mundo tiene razón en lo que dice. Sólo cuando eres capaz de escuchar a muchos "todo el mundo" de pronto te aparece un cuadro más o menos claro. Creo que el problema de enfoque es el de dar valor a la "originalidad", intentar encontrar el artista o grupo que "tuvo la idea". Cuando en la mayoría de los casos, no es así. Y perder el tiempo en ver si Maimónides influenció a Tomás de Aquino o Al Gazali a Ibn Pakuda es perder de vista que cuatro personajes diferentes, desde contextos diferentes se preocupan por una misma cuestión y llegan a soluciones que son muy similares en su desarrollo aunque antagónicas entre sí en la formulación de sus conclusiones. Pero perderse la oportunidad de escuchar al otro es simple y llanamente perderse el viaje por un defecto de forma.

Respecto al Norte de Europa, no soy un gran fan precisamente. Del concepto en sí. Tiene un algo muy provinciano bajo un aparente rigor científico. Si me interesa algo es el Mediterráneo. Y si creo que precisamente falta perspectiva es precisamente recuperar ese proceso Mediterráneo en que nos miremos los unos a los otros y digamos: "Ay va, si estamos todos en lo mismo". Que no es decir, ni mucho menos, que es todo lo mismo. No soy un fan del ecumenismo. Mas bien al contrario, creo que el diálogo no se produce entre personas que no lo tienen claro, sino más bien en todo lo contrario. Un ejemplo tomado de una de las cosas que decías. Yo no sabía que las 12 puntas venían del santo sepulcro, porque hasta que los has dicho, estaba convencido de que era un octógono, tanto el domo de la roca de jerusalén como el sepulcro mismo. ¿Quién imita a quién? De alguna forma, es una cuestión irrelevante. En iconografía al final da un poco lo mismo si una referencia es ortodoxa, heterodoxa, real o fingida. Lo curioso, la aventura, es lo que se hace con ella. La pesadilla es mirar alrededor y ver reemplazados a los amigos y a los enemigos por idiotas. Al final vamos a echar más en falta a los buenos rivales, a los enemigos que se respetan, más que a los amigos, que se desprecian. Es fácil hablar de 1492 o de 1939 en 2010. Lo complejo es vivir en 2010 sin ser una lavadora ni tragarte toda la basura de propaganda que se destila por todos los lados de forma inevitable. Y en las próximas se puede complicar. No olvides que las guerras se inician con las lunas y aún faltan dos antes de estar fuera de peligro.

Hay un patrimonio en España, que no es otra cosa que el patrimonio español, que es un puzzle incomprensible a no ser que intentes entender a todas las partes, judíos, cristianos o musulmanes en el orden que te de la gana porque realmente el orden de los factores no altera el producto. ¿Vamos a inventar que las relaciones son fáciles entre tres religiones que tienen en común negar a las otras dos de forma directa (Cristianismo, Islam) o indirecta (Judaísmo)? ¿Es el cristianismo un montón de curas pederastas, el Islam un montón de loquitos dispuestos a volarse y el Judaísmo un conjunto de rabinos matamoros fanáticos? Creo que todos nos merecemos el derecho a no ser caricaturas. Al sentido común, vaya.