6.6.10

MANUEL TAPIAL (JUNIOR): EL TESTIGO IMPOSIBLE DEL “LLEGARON MATANDO”.

   
           La imagen corresponde con un fotograma de un vídeo grabado en la cubierta superior del Mavi Mármara y es parte de ese material que ha estado disponible por todas partes desde los primeros minutos del asalto (de ahí la mala calidad de la imagen). No procede de las cámaras de la IDF, del Ejército de Defensa de Israel, sino del Mavi Mármara mismo. La escena completa no dura ni un segundo y dado el punto de vista, parece que un hombre esta apaleando al soldado con una barra. Pero cuando se observa con atención, aparece este segundo hombre que lo apuñala. Sin si quiera poder afirmarlo, su perfil parece el de Cengiz Akyük, de 41 años, procedente de Iskenderun, casado y padre de tres hijos, que figura entre los abatidos por la IDF. Apuñala al soldado con la mano derecha, en un contundente movimiento de arriba abajo. De momento, de 700 pasajeros, nos encontramos con uno muy concreto que lleva a cabo un ataque con intención de matar. Deducir a partir de ahí que se merecía que lo mataran o que los otros 699 eran terroristas, es descabellado y atenta, sobre todo, contra el sentido común. Incluyo la escena de vídeo en diversas velocidades donde pese a la mala calidad de la imagen se aprecia claramente la fuerza con la que se produce el ataque.

4.6.10

MANUEL TAPIAL Y DAVID SEGARRA SE CONTRADICEN EN SU PRIMERA DECLARACIÓN SOBRE LOS HECHOS.


Manuel Tapial (Junior):
       “Que no tienen vergüenza. ¿Qué violencia pudieron ejercer 800 personas contra comandos de élite disparando a matar”.
       
        “Hemos visto como disparaban desde las zodiacs bombas de fragmentación. Desde las zodiac ya dispararon a matar. Cuando saltaron desde los helicópteros ya había dos muertos en el barco”

David Segarra:
          “Nos han golpeado, nos han amenazado. Nos han insultado, encapuchados, enmascarados como comandos” 

          "Empezaron los disparos de fuego real con granadas de contusión y de sonido".


            Antes de empezar, dejemos las cosas muy, muy claras: bajo ninguna circunstancia, que es decir, ninguna y sin ninguna excepción posible, nada de lo que diga a título personal y en representación de mi mismo para poner en evidencia que Manuel Tapial (sobre todo) se contradice enormemente en su “versión de testigo directo” en el asalto del Mavi Mármara tiene la más mínima intención de justificar absolutamente nada o tan siquiera invitar a pensar que había alguien que se merecía perder la vida en aquel barco. Y, menos aún, sobre todo, justificar o ser comprensivo con esos Siete Tontos del ejecutivo israelí que, como si fueran una versión moderna de los “Siete contra Tebas”, se han lanzado a una nueva y desconocida guerra con un entusiasmo imbécil y una sobre-confianza pueblerina en la fuerza que ha dañado profundamente, sobre todo, a lo que es su obligación defender: la integridad de Medinat Israel, el Estado de Israel, el Hogar Nacional Judío. Pero toda esa estupidez de mentalidad militar desplegada en este lamentable incidente es al mismo tiempo la peor evidencia en contra de la versión de Manuel Tapial, Junior, y su honestidad: esa mentalidad cuadrada de “rambito” alimentada por la histeria de la “seguridad” son rígidas en las dos direcciones, tanto para lo bueno como para lo malo. Junior insiste en que aquellos israelíes eran “comandos de élite”. O sea, precisamente los que menos se desvían del guión de las órdenes y los protocolos, los que menos piensan: no abren fuego a no ser que se den ciertas condiciones. O como resultado de una orden superior, o como acto de auto-defensa ante un disparo de fuego real. Un soldado israelí no puede abrir fuego “así porque sí”, “entrar matando” como dice Junior. Y si lo hace, se le puede caer el pelo. Como se le va a caer el pelo en Israel a cualquiera que no explique con mucho detalle por qué disparó en el interior de aquel barco bajo la hiper-crítica mirada de la sociedad israelí.

3.6.10

CIBER REVOLUCIONARIOS ESPAÑOLES 2.0




No hay palabras. O, más exactamente, da la sensación de que ya las palabras no tienen sentido. Vergüenza es una. La prensa israelí se ha despachado a gusto con titulares como “Siete idiotas en el gobierno”. Y todo lo que una persona con dos dedos de frente puede decir sobre este tristísimo, terrible y jamás suficientemente lamentado incidente del buque Mavi Mármara, ya lo ha dicho antes y mucho mejor, David Grossman. Lo que pretendo es, sinceramente, apelar al sentido común de mis mayores. A aquellos que conocieron la España, la Europa, la América y el Israel de las décadas de finales de los 60, los 70, la Transición española y hoy, probablemente, son abuelos. Se hace necesaria su sabiduría y su experiencia: ya han pasado antes por esto.