4.12.08

fin de rodaje

Se acabó. O empieza de nuevo. Stendhal escribió que una “ novela es un espejo que ponemos en el camino”. Una película no es una novela, pero como una novela no hace otra cosa que reflejar un mundo, tal vez el mundo, inaprensible, cíclico, imposible de definir en palabras. Todo empieza y acaba con mujeres y generosidad - si no son sinónimos. De madre a madre, de madre a hija. La grandeza de Katy Bohrer en Madrid, y la de Eni Kurlender en el Kibbutz Givat Oz, en Israel. Mujeres judías para las que ser judías se transformó en acciones, causas que generan efectos, preguntas abiertas. Que se resisten a las respuestas simples. Se finaliza el rodaje en Israel y antes de iniciar el último tramo, la postproducción, se hace inevitable echar la vista atrás y sentir vértigo y un punto de vergüenza. Vértigo por lo que queda, la finalización de un proceso. Y vergüenza ante el temor de no estar a la altura de las circunstancias, de no ser capaces de corresponder a la intimidad y la entrega con la que a lo largo de este proceso una larga lista de hombres y mujeres, judíos y no judíos, han dedicado su tiempo y su esfuerzo a contar una historia simple de madres e hijas, de encuentros y desencuentros en España. De matices en Sefarad. Perfiles. Vaya por delante el rendido y sincero homenaje a todos aquellos que, de forma directa o indirecta, han hecho posible todo esto.

24.11.08

Jad Gadiah de El Lissitski



El Lissitski (Lazar Márkovich Lisitski, 1890 – 1941). Una de las figuras más importantes de la vanguardia europea. Fue uno de los principales representantes del arte abstracto y del movimiento “constructivista” ruso. Para el constructivismo el arte tenía que estar orientado a un objetivo, construir la sociedad. Y dedicó una buena parte de su trabajo a la propaganda soviética.

16.11.08

Israel: en la recta final.


Rumbo a Israel para llevar a cabo la última grabación en el kibbutz Guivatz Oz. Con la película se cierra el ciclo de una pregunta sin respuesta o, más bien, de una pregunta circular que sólo genera nuevas preguntas. No el clásico “¿quién es judío?” o “¿qué es ser judío?” sino el más pragmático “¿por qué ser judío?” y el más personal “¿por qué deberíamos seguir siéndolo nosotros?”.