15.9.08

PROYECTO PERFILES: DE CASUALIDADES Y PASTELES.

Este proyecto comenzó en el año 2002, aunque ninguno de nosotros lo sabíamos. Por aquel entonces, los médicos habían desahuciado a Katy Bohrer (z’’l) y, por iniciativa de Julio Montero, que por aquel entonces dirigía un Máster de Documentales Históricos en la Universidad Complutense de Madrid, un equipo de grabación se desplazó a casa de los Bohrer y llevó a cabo una entrevista de algo más de dos horas con Katy. Además de su inconfundible encanto, en la vida de Katy y la de su familia se cruzan y entremezclan las circunstancias de los judíos de toda Europa y las particularidades de los de España. Los Bohrer son una familia askenaz que se vio sometida a las durísimas del nazismo. Y sin embargo, al lograr escapar de Hungría se refugiaron en Tánger, donde se unieron a la Comunidad Judía local, de marcado carácter sefardí. Cuando se inició el proceso de independencia de Marruecos, con la oleada de antisemitismo que ello conllevó, vinieron a España como parte de las familias judías marroquíes que llevaron a cabo la re-fundación real de la Comunidad Judía de Madrid. Katy Bohrer, además, había conocido en Budapest al diplomático español Ángel Sanz Briz (1910-1980) que, de forma independiente y a título personal, había salvado a más de 5.000 judíos húngaros en los terribles meses en que los alemanes se hicieron cargo de la administración directa de Hungría.
Katy falleció en el año 2007. Vered Kurlender llevaba pocos meses en España y había recorrido su propio camino hasta la Familia Bohrer. Ya entonces se había propuesto llevar a cabo un documental sobre el ser judío, donde la mujer ocupan un papel central. Durante meses se entrevistó con muchas mujeres de la Comunidad y encontró en Eva Benatar, la hija de Katy, alguien con muchos puntos en común. Como Katy, la madre de Vered también había muerto un Shabat, tras una larga agonía. Los que, casi sin querer, nos terminamos convirtiendo en los productores de este documental, nos conocimos precisamente en el entierro de Katy, y conocíamos a Vered por amigos comunes. Ya la habíamos escuchado hablar en varias ocasiones de su intención de llevar a cabo una radiografía del alma judía a través de sus mujeres en España, y de sus intentos por encontrar alguien lo suficientemente inconsciente como para acompañarla en el camino.

En enero de 2008 nos miramos y dijimos: adelante. “Vered, no te preocupes, nosotros lo vamos a producir”. ¿Cómo? Ni idea. La casualidad nos había unido a todos alrededor del recuerdo de Katy. Y así como ella había sido una mujer de una extraordinaria generosidad, que siempre tuvo una palabra amable para todo el mundo, tal vez la mejor forma de honrar su memoria fuera hacer con otros los mismo que ella había hecho con nosotros.
Julio Montero nos cedió las imágenes grabadas en 2002. Entre las muchas anécdotas con las que Katy desgrana su vida, estaba aquella sobre cómo sus pasteles habían dado pie a una larga amistad con el Nuncio Apostólico del Vaticano. Durante el segundo día de grabación, su nieta, Claire, contó frente a la cámara que la verdadera razón por la que Katy fue a la Nunciatura era porque ellos, sus nietos, para los que había hecho los dulces, no se habían pasado a buscarlos y ella, en un arranque, se los llevó a un húngaro recién llegado a Madrid. Casualidades y pasteles.

Pero eso ya es otra historia. Una de las que componen “Perfiles”.